Instrucciones para convertirse en tirano - El orador, de Zeller

Instrucciones para convertirse en tirano


Si eres de los que se han unido a la lastimera corriente, tan actual, de la gente pasiva-agresiva, estás en inmejorables condiciones de entender esta entrada de hoy. Si eres un ser retorcido y mezquino, si anhelas tu cuota de poder y de influencia a toda costa y no sabes cómo conseguirla, si te has ganado la repulsa de muchos porque realmente eres una criatura repugnante, no te preocupes. No te desanimes. También tú puedes tener tu oportunidad. Basta con que sigas, en diez sencillas fases, estas breves instrucciones para convertirse en tirano.

Fase 1

Sufre. Sufre mucho. Sufre por todo.

Procura que tu piel sea tan fina que todo te dañe, que todo te duela. Conviértete, cuanto antes, en la criatura más sensible que imaginarse pueda.

Fase 2

Convéncete de tu sufrimiento.

Mírate a diario en el espejo y siente lástima de ti mismo. Al fin y al cabo, bien lo sabes, nadie te comprende. Solo tú sabes lo que has sufrido. Solo tú entiendes lo que llevas pasado.

Fase 3

Proyecta una imagen de víctima.

Pero no te rindas. No te lo guardes para ti. No te ocultes. No sufras en silencio. Exteriorízalo. Dale visibilidad. Publicita tu sufrimiento. Repítete muchas veces que el mundo está lleno de gente como tú y, aunque tú seas el que más sufre, trata de empatizar, por mucho que te cueste, con el sufrimiento de los demás. ¡Sufridores del mundo, uníos!

Fase 4

Encuentra enemigos a quienes culpar.

He aquí un punto de inflexión en tu imparable carrera hacia la tiranía. El enemigo es la pieza clave del juego. Empieza a cultivar enemistades, pero nunca concretes demasiado. ¿Por qué imponerse límites? Siembra pensando en el futuro y vela por tu asalto al poder, pero hazlo de tal modo que cualquiera pueda ser un adversario. No le cierres la puerta a la retroalimentación; que todo el que no se avenga a tus deseos sea considerado un enemigo a batir.

Fase 5

Emprende las primeras maniobras de acusación.

Acusa a diestro y siniestro y observa luego cómo actúa la gente. Descubrirás que a tu alrededor se forman dos grupos claramente definidos; por una parte, el de los virtuosos que tratarán de protegerte, aclarar la situación y solucionar el conflicto; por otra, el de los perversos como tú que a la larga habrán de convertirse en tu fuerza de asalto. Gánate a estos últimos para tu causa.

Fase 6

Permite que los virtuosos actúen y disfruta del espectáculo.

Ya verás qué divertido. Por fin empiezas a ser protagonista. Disfrútalo con una sonrisa interior. El mundo está lleno de gente así… ingenuos y salvadores que tratan de poner orden donde otros, como tú, solo buscan obtener una ganancia. Permíteles que realicen su labor de limpieza, pero no te mezcles con ellos. Tú juegas en otra liga. Diferénciate. Puesto que a ti no te interesa solucionar el conflicto sino lograr el poder, mientras los virtuosos pierden el tiempo protegiéndote, concentra todos tus esfuerzos en desarrollar la fase 7 de la operación.

Fase 7

Conquista a los perversos y destruye el nivel ético y moral de tu entorno.

No te resultará difícil. Ya te has destacado. Te has hecho visible y eres el referente de cuantos son como tú, que viven esperando nuevas dosis de carnaza. Sigue acusando. Retroalimenta el conflicto. Mina la confianza depositada en quienes buscan soluciones. Si realizaste bien la fase 4, no te resultará difícil cuestionar la labor emprendida por los virtuosos. Siembra la discordia a tu alrededor. Ya estás muy cerca de conseguirlo: mantente activo y haz uso de toda la toxicidad que llevas dentro. Comprobarás cómo los pusilánimes, los perversos y cuantos se creen víctimas se alejan de las soluciones propuestas por los salvadores y empiezan a orbitar alrededor de su estrella madre, que eres tú.

Fase 8

Disfruta de tu liderazgo.

Échale un vistazo a tu obra. Como fuiste tú quien inició el conflicto y has sabido alimentarlo, habrá muchos que se sientan intimidados por ti, temerosos de verse también ellos acusados, amedrentados por tu forma de operar. Aprovecha ahora la ocasión para hacerte con el poder que tu mezquindad tanto anhela. Ya verás lo fácil que te resulta. ¿Quién te lo va a impedir? Tus enemigos iniciales ya fueron eliminados por los salvadores y virtuosos que un día te protegieron.

Entiende bien lo que ha ocurrido: tus antiguos defensores están agotados por el esfuerzo realizado y, además, no es de extrañar que se encuentren con la moral baja, puesto que las acciones llevadas a cabo por ti durante las fases 7 y 8 han neutralizado toda la influencia que tuvieron en el pasado. Comprenderán que nada ha servido para nada, que lo realizado no proporciona frutos duraderos, y, decepcionados, abandonarán la lucha. También ellos están listos para capitular.

Fase 9

Inicia la purga.

Todos los tiranos de la historia han protagonizado su purga. Consiste esta en la eliminación sistemática y selectiva de actores y testigos. Empieza por cuantos te ayudaron y protegieron, pero no te impongas límites. Sobrepásalos todos. Al fin y al cabo, tú eres un monstruo. Compórtate como tal.

Fase 10

Haz que los otros sufran como tú sufriste.

Has alcanzado tu meta. Por fin obtuviste el poder. Ya te convertiste en tirano. No decepciones a tus hordas de pusilánimes, perversos y antiguas víctimas. También ellos precisan de sus pequeñas cotas de poder y de influencia. Y también ellos necesitan satisfacer sus miserables deseos de venganza. Dale vía libre a su depravación. Comprende que solo para eso te entregaron a ti su voluntad. Si lo que buscas es seguir sentado en el trono del tirano, no los incomodes. Estás obligado, como todos, a permitir que se cumpla el ciclo de toda tiranía. Es la hora y es el momento. Disfruta de la penosa situación que creaste. Observa cómo los oprimidos se convierten en opresores.


Imagen destacada: El Orador, de Magnus Zeller, 1920.


 

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