El abate Marchena. Retrato de un provocador

Detesto la expresión enfant terrible. Demasiadas veces se ha aplicado a individuos despreciables cuyo única vía para la notoriedad la encontramos en la egolatría desenfrenada, la histeria nerviosa o la capacidad blasfemadora. O bien a niños mimados cuyos dudosos méritos se esconden detrás del impudor y la falta de escrúpulos. O bien a poetastros cuya […]