Así se escribe la Historia

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Lou Reed

No sé por qué me sorprende tanto, pero la verdad es que me sorprende. O más bien me sigue sorprendiendo. Ahora que han muerto, con muy pocos días de diferencia, Lou Reed y Manolo Escobar, me asombran algunos comentarios de gente a la que me gusta catalogar como “de la generación de mis padres”. Así es como me gusta referirme a ellos. La generación de mis padres. La gente que nació, más o menos, hacia principios de los años cuarenta. Aunque, en fin, la cosa puede alargarse hasta casi 1955. Esos son, quizá, los quince años en los que yo sitúo, caprichosamente, sus nacimientos. Mi padre, por ejemplo, es del 45. Mi madre lo fue del 48.

Lo que me sorprende es la capacidad para inventarse un pasado falso. Ignoro si se trata de una constante histórica, pero sospecho que no. Más bien creo que es una seña de identidad propia de esa generación. Una característica propia de esa quinta. Gente a la que le gusta creerse lo que nunca pasó. Gente que disfruta elevando a categoría general experiencias personales muy concretas. Gente que cuando rememora asuntos personales hace Historia. Son los auténticos cronistas de una época que no existió. Me estoy refiriendo, por supuesto, a la escasa élite cultivada. Al intelectual de turno que recuerda, inventando, sus años de juventud: años de lucha antifascista, por ejemplo. Contra Franco. Años de rebeldía, en una palabra. Años contestatarios. Esos años en los que, según ellos, la gente de su generación, que es la de mis padres, escuchaban con entusiasmo frenético a Lou Reed. Y quien dice Lou Reed dice Bob Dylan o dice Leonard Cohen o dice Van Morrison. Claro…

Y la cosa es que, por más que intento imaginármelo, me resulta imposible concebir a mis padres escuchando a Lou Reed. Ni a mis padres ni al vecino del quinto, que tiene sesenta y tantos. Como mucho, como mucho, escuchaban a Cecilia, que a lo mejor sí que había escuchado a Lou Reed.

Así se escribe la Historia. Ahora dicen algunos que lo que escuchaban los jóvenes de los años 70 era a Lou Reed, cuando a quien oían realmente era a Manolo Escobar.

Manolo Escobar

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2 comentarios en “Así se escribe la Historia

  1. Yo tampoco creo que la generación de mis padres (ambos nacidos en el 48) escuchara a Lou Reed. Pero sí la generación de mis primos. La mayor nació en el 55. Son sólo siete años de diferencia, pero todo un mundo. Mis padres se tuvieron que poner a trabajar a los catorce años. Mis primos pudieron ir a la universidad. Además estudiaron en Sevilla, con lo que supone de emancipación y libertad dejar la casa de tus padres. Si comparo la infancia y la juventud de mis padres con la de mis primos, tengo la sensación de que están separadas por décadas o que transcurrieron en países distintos.

    Muñoz Molina (10 de enero de 1956) pertenece a la generación de mis primos. Seguro que escuchó a Lou Reed (también a Manolo Escobar, ojo). De hecho, yo compré Transformer tras leer El jinete polaco. Si Amm hubiera nacido cinco años antes, habría tenido una vida completamente distinta.

  2. Yo nací en 1957 y creo que empecé a escuchar a Lou Reed en los 70. Ahora bien, yo tenía una hermana que nació en 1946 y que escuchó todo lo habido y por haber, excepto a Manolo Escobar. Mi hermana tenía una discoteca impresionante en la que nunca cupo El Dúo Dinámico, por ejemplo.
    Mi padre nació en 1916 y él fue quien trajo el primer tocadiscos a casa, un Philips portátil. El primer disco que entró en mi casa fue Only You, de The Platters.
    Unos raros, eso es lo que éramos.

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